El Caso Amades: El misterio de las omisiones

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El capítulo anterior dejó un hilo suelto, y era este: el hombre que escribió que hacer un belén, por pequeño y humilde que sea, es todo un arte, firmó también la definición de belén más influyente que existe — la que un congreso internacional aprobó por unanimidad—. Y esa definición, leída con lupa, deja fuera cosas que existían delante de sus ojos.

Conviene decir desde el principio qué caso es este, porque sobre el mismo libro hay dos y no se parecen. El de la clasificación «popular/artístico» ya está resuelto: allí el problema no era de Amades, sino de la herencia — una pareja que tres libros discutieron y que circula sin ninguno de ellos (¿Pesebres populares o artísticos?)—. El de ahora es distinto: aquí el texto es suyo, las ausencias son suyas, y la pregunta es otra: ¿qué dejó fuera la definición, y por qué? No para juzgar al hombre — que saldrá de este caso mejor de lo que entró—, sino para juzgar lo que la posteridad hizo con su texto: convertir el mapa de los intereses de un etnógrafo en la frontera oficial de una disciplina.


La pieza central: la definición

Según la edición definitiva de su libro, Amades entendía por belén:

❝Entendemos por belén la representación plástica y objetiva del nacimiento de Jesús mediante la disposición de un paisaje visto de manera panorámica, dentro del cual se sitúan una diversidad de figuras móviles que pueden moverse y cambiar de lugar según el deseo de quien monta el belén. Cualquier otra figuración del advenimiento al mundo del Mesías, representada en pintura, escultura, vidriería, bajorrelieve o cualquier otra manifestación artística, que no reúna las condiciones indicadas, para nosotros no puede ser calificada de belén y, por tanto, cae fuera de nuestro interés y fuera del tema del presente trabajo. (traducción propia)1

Y añadía, en la misma página, dos datos que importan a este caso: que en el segundo Congreso Pesebrista Internacional, celebrado en Roma en 1955, esta definición fue aprobada unánimemente — la afirmación es del propio Amades; de aquel congreso no hemos localizado más documentación que la que él mismo recoge2—, y que Josep Maria Garrut la amplió con un concepto que Amades suscribió: el belén se destruye después de cumplir su misión. Esa ampliación es una frase cargada de consecuencias, y merece un examen que no cabe aquí: es el siguiente capítulo.

Léase la definición despacio, porque es un instrumento de precisión: paisaje, visto de manera panorámica, con figuras móviles que cambian de lugar a voluntad. Cada palabra acota. Y lo que las palabras acotan no es inocente: definen exactamente el belén que a un folclorista le interesaba — el de las casas, abierto, recorrible, vivo — y dejan fuera, sin nombrarlo, todo lo demás. La definición no es falsa: es un mapa fiel de su objeto de estudio. El problema vino después, cuando el mapa de un estudioso se tomó por la frontera del territorio.

Este capítulo examina tres ausencias — tres pistas—, y después el mecanismo que las volvió invisibles.


Pista 1: el diorama que ya existía

Cuando la definición se publicó, el belén de encuadre único no era una novedad. En 1912, en Barcelona, Antoni Moliné había empleado por primera vez el yeso de escultor en la construcción de pesebres — la Gran Enciclopèdia Catalana lo registra: «l'ús del guix d'escultor, emprat per primer cop per Antoni Moliné el 1912», una técnica «coneguda amb el nom d'escola de Barcelona»3—. En 1933, un manual publicado por la Associació de Pessebristes de Barcelona recogía ya la definición que daban «algunos» de los pesebres «artísticos»: «los construidos según todas las leyes del arte, técnica y perspectiva»4. Y en 1957 Luis Buendía daba por sabido, en Madrid, que se llamaba artísticos «exclusivamente» a «los Nacimientos construidos en forma de dioramas»5 — el pesebre cerrado, el encuadre único de esta serie (Una cuestión de encuadre)—. Amades, sin embargo, no tocó la definición en la edición de 1959, la que él mismo presenta como «notablemente aumentada y puesta al día»1: en 1959, aquella escuela llevaba casi medio siglo trabajando en su misma ciudad.

¿Pudo no saberlo? Las explicaciones posibles son tres, y conviene pesarlas: el desconocimiento — improbable en un etnógrafo barcelonés, ante una innovación nacida en Barcelona—; la falta de interés — plausible: el diorama es de escuela y de galería, no del pueblo que él estudiaba—; el sesgo del historiador — mirar lo que el belén había sido, no lo que estaba empezando a ser—. Y hay un dato que inclina la balanza, y es del propio Amades: lo que no cabe en su definición, escribe, «per nosaltres no pot ésser qualificada de pessebre i, per tant, cau fora del nostre interès i fora del tema del present treball»1. Todo apunta a lo que ya se ha dicho: una exclusión deliberada, no un despiste. El «paisaje panorámico» no es un descuido de la definición: es su eje. El diorama quedaba fuera ex profeso, porque rompía la panorámica que Amades consideraba esencial — según la definición, ni siquiera puede llamarse belén—.

Y aquí procede la justicia que este caso le debe: El Pessebre es una monografía etnográfica, no un tratado de escenografía. Su objetivo era describir usos y símbolos populares, no catalogar innovaciones técnicas. Ese sesgo explica la omisión sin necesidad de atribuir mala fe ni ignorancia: Amades no «olvidó» el diorama; lo consideraba algo distinto del pesebre que quería salvaguardar como tradición viva, móvil y popular. La omisión es coherente con su oficio. Lo incoherente vino después: que una definición hecha para acotar un estudio etnográfico se usara como si legislara la disciplina entera.


Pista 2: la escayola que ya se usaba

La segunda ausencia es material. Los manuales de los años veinte y treinta levantan el pesebre con elementos de la propia naturaleza — musgo, corcho, greda, rusco— y, en 1933, ponen ya el yeso al lado del corcho y el musgo6; en 1912, el mismo Moliné había introducido la escayola, un material de antigüedad milenaria en la escultura que en el belenismo dio nombre a una escuela, la de Barcelona3. Amades no la menciona. Es la misma omisión de la Pista 1 vista desde el banco del taller: quien deja fuera el formato deja fuera también su técnica. Omitir la escayola es omitir uno de los cambios más significativos en la historia de la construcción belenista.


Pista 3: el pesebre viviente — y el fantasma de Greccio

La tercera ausencia mira hacia delante. El pessebre vivent — la representación del ciclo con personas: escenas encarnadas, un storyboard representado — apenas existía cuando Amades definió; se consolidó como formato en la segunda mitad del siglo XX, y hoy tiene en Cataluña federación propia, la Federació de Pessebres Vivents de Catalunya7.

Aquí el lector informado levantará una objeción: ¿y Greccio? ¿No hizo san Francisco el primer belén viviente en 1223? Conviene mirar qué dice la fuente, porque dice otra cosa. Según Tomás de Celano, Francisco quiso «de alguna manera ver con los ojos del cuerpo» al Niño de Belén — «cómo fue acostado en un pesebre y cómo yacía sobre el heno entre el buey y el asno»8—: se preparó el pesebre, se trajo el heno, se acercaron el buey y el asno, y sobre aquel pesebre se celebró la misa. Lo de Greccio no fue una historia representada por actores: fue una evocación devocional en torno a una eucaristía — heno verdadero, animales verdaderos, y ningún vecino haciendo de María o de José—. El pesebre viviente moderno es otra cosa: nace como representación — escenas, personajes encarnados, relato—, no como misa. La distinción no le quita nada a Greccio; le da su nombre exacto a cada cosa.

Y de paso ilumina un mecanismo que este arco de capítulos ya conoce: la tradición atribuye, y la atribución se endurece en hecho. A san Francisco se le atribuye «el primer belén» — ya se ve que la cosa pide matices—; a san José se le atribuye el oficio de carpintero — la palabra del corpus es más ancha, y su página lo cuenta (José) — y es patrón de los carpinteros. La atribución honra; el problema empieza cuando se cita como dato.

Por eso mismo, los datos de esta pista se dicen aquí con el tamaño exacto de sus fuentes. Y hay un caso documentado en el propio mundo de Amades: el pesebre viviente de Engordany (Andorra), que el Comú d'Escaldes-Engordany cuenta desde 1955, recogido por Esteve Albert en El pessebre d'Engordany (1958), número 16 de la Biblioteca Folklòrica de la Editorial Barcino — la colección natural de un folclorista barcelonés: difícilmente pudo pasarle desapercibido—. Amades murió el 17 de enero de 1959, el año en que apareció la edición de Aedos, y la definición ya no se actualizó9.

¿Se le puede reprochar la omisión? No del todo, y la concesión es de justicia: en los años cuarenta el formato apenas despuntaba, y a nadie se le exige profecía. Lo que sí puede señalarse es otra cosa: que la definición no dejaba sitio — ni para el pesebre viviente, ni para los belenes de cumbres, que los montañeros empezaron a subir a las montañas de Asturias y León en los años cuarenta y cincuenta10, ni para ninguna forma futura—. Una definición puede ser estrecha por método; lo que no puede es ser estrecha por método y regir como ley universal. Ese es todo el caso.


El mecanismo a cielo abierto: la «Bethelem Ban»

¿Y cómo llega un texto de autor, con sus límites de autor, a regir como ley? Por el mismo camino por el que llegó la casilla del capítulo anterior: se cita sin volver a la fuente, se copia lo citado, y la copia hereda la autoridad que nunca comprobó. Este mecanismo conviene verlo funcionar en un caso extremo, porque en los casos extremos se ve el engranaje. Hay uno inmejorable, y toca de lleno al belenismo.

Circuló quince años por la red — en el artículo «Belenismo» de la Wikipedia en español desde 2010, y en los portales que lo copiaron — la historia de una supuesta «Bethelem Ban» promulgada en Inglaterra en 1601: un decreto que habría ordenado quemar las figuras de belén y condenar a muerte a quien las conservara. Las dos versiones, una al lado de la otra:

Wikipedia en español, «Belenismo», hasta el 17 de diciembre de 2025 — “Cuando Inglaterra adoptó el anglicanismo, las figuritas belenistas fueron quemadas, y debido al rechazo a los íconos, en 1601 se hizo un decreto, la Bethelem Ban, y quien no lo cumpliera sería condenado a muerte; en el siglo XIX, con la consolidación de la tolerancia religiosa, se levantó esa condena.”11

catholic.net, «¿Qué es el belenismo?», hoy, firmado «Fuente: Wikipedia» — “Cuando Inglaterra adoptó el anglicanismo, las figuritas belenistas fueron quemadas, y debido al rechazo a los íconos, en 1601 se hizo un decreto, la "Bethelem Ban", y quien no lo cumpliera sería condenado a muerte; en el siglo XIX con la consolidación de la tolerancia religiosa, se levantó esa condena.”12

La carga de la prueba recae sobre quien afirma, y quien afirma la Ban no aporta ninguna: no hay fuente primaria, ni decreto, ni proceso. Y donde debería estar la evidencia, está su ausencia — que aquí sí pesa, porque es la ausencia de la evidencia esperable—: los diarios del Parlamento de 1601 (43 Eliz. I) tratan de impuestos, pobreza y comercio, sin decreto religioso alguno sobre nacimientos13. Lo que sí existió está impreso, y es otra cosa: el Parlamento puritano hizo de la Navidad de 1644 día de ayuno, suprimió en 1647 la fiesta del Nacimiento junto con las demás fiestas, y en 1652 la Cámara de los Comunes resolvió que el 25 de diciembre no se celebrara. Ninguno de esos textos condena a muerte a nadie, ninguno es de 1601 y ninguno habla de figuras14. La historia es falsa; su severidad — una pena capital inventada — la vuelve, además, una manipulación grave. Wikipedia la retiró el 17 de diciembre de 2025, y quien la quitó dejó escrito el motivo: la única fuente era un artículo en español que no citaba ninguna, y en inglés no había una sola referencia a esa ley. Pero el portal que Wikipedia daba como fuente sigue publicándola, y da como fuente a Wikipedia: la copia citando a la copia. Y las copias de las copias siguen en la red.

Ese es el engranaje completo, visto en grande: una afirmación sin fuente, repetida hasta parecer historia. Con la definición de Amades ocurrió lo mismo a escala menor y sin falsedad de origen — el texto era honesto; lo deshonesto fue heredarlo sin leerlo—. El capítulo anterior le puso nombre al fenómeno; este lo muestra trabajando.


Roma 1955: el salón de los rechazados

Queda la última pieza: la unanimidad. En 1955, en Roma, el segundo Congreso Pesebrista Internacional aprobó — según recoge el propio Amades — su definición, por unanimidad2. ¿Cómo pudo una fórmula tan restrictiva aprobarse sin un voto en contra, cuando en la propia Barcelona la escuela del yeso llevaba más de cuarenta años trabajando?

La historia del arte tiene un espejo exacto para esto. En 1863, el jurado del Salón de París rechazó tantas obras que las protestas llevaron al emperador a abrir un Salon des Refusés — el salón de los rechazados—: allí colgaron, entre otros, Manet, Whistler y Pissarro. La recepción fue de burlas; hoy aquel salón se considera un umbral de la modernidad pictórica15. La lección no es que los jurados sean necios: es que ningún consenso de jurado obliga a la práctica viva — la práctica termina corrigiendo al jurado—. La unanimidad de 1955 buscaba seguramente una base común, no un censo de todas las sensibilidades; pero el marco que fijó era estrecho, y lo que quedó fuera — el diorama, el pesebre viviente, las cumbres, todo lo que vino después — no dejó de existir por quedar fuera: siguió creciendo.

Cada cual puede preguntarse qué unanimidades de hoy están pidiendo su propio salón de los rechazados. Emili Solé hace tiempo que trasladó la definición de 1955 a su salón de lo obsoleto. El lector que haya seguido el caso completo sabrá decidir si sigue, o no, en el salón de 1955.


El caso se cierra — y se abre

Recapitulemos las piezas. La definición era el mapa honesto de los intereses de un etnógrafo — panorámica, figuras móviles, tradición viva—. Dejó fuera, deliberadamente, el diorama y su técnica; no pudo prever el pesebre viviente ni las cumbres, pero tampoco les dejó sitio. Un congreso la aprobó; la herencia la convirtió en frontera; y el mecanismo que la mantuvo intocada durante décadas es el mismo que sostuvo quince años una pena de muerte inventada en una enciclopedia: nadie vuelve a las fuentes. El caso Amades se cierra donde debía: sin culpable — un investigador serio no es culpable de los usos póstumos de su texto — y con el verdadero acusado identificado: la herencia sin lectura.

El mapa y sus afueras: lo que la definición abarcaba, lo que ya existía fuera — y quién trazó la frontera—.
El mapa y sus afueras: lo que la definición abarcaba, lo que ya existía fuera — y quién trazó la frontera—.

Pero el lector atento habrá advertido que una pieza de la primera página sigue sobre la mesa, sin examinar. No es algo que falte: es algo que se da por hecho. Amades suscribió la ampliación de Garrut — el belén se destruye después de cumplir su misión — y esa frase, repetida sin contexto, se ha vuelto casi un mandamiento: la obligación del belén de morir cada dos de febrero. ¿Es cierta? ¿De dónde sale? ¿Qué destruye exactamente quien desmonta? Ese examen — y las conclusiones de todo este recorrido de cinco capítulos — merece capítulo propio: es el siguiente, y con él se cierra el arco.


Referencias

Las notas al pie localizan; estas entradas explican por qué cada fuente entra, qué aporta y qué no permite afirmar.

AMADES, Joan. El Pessebre. Primera edición de lujo: Les Belles Edicions, Barcelona, Navidad de 1946 según el propio autor (la Biblioteca de Catalunya la cataloga con fecha dudosa, «1935?»); edición «notablemente aumentada y puesta al día» (p. 7): Aedos, Barcelona, 1959, 508 p. — Monografía etnográfica; la fuente del caso. Entra por su definición de belén, por su noticia de la aprobación de Roma 1955 y por la ampliación de Garrut que suscribe. Se usa como fuente primaria del texto examinado; su carácter etnográfico — no tratadista — es parte del argumento. Precauciones: la definición y la noticia de Roma 1955, cotejadas contra el original (ed. de Aedos, p. 7; escaneo del ejemplar de Emili Solé); la fecha de la primera edición, la que da el propio autor — la definición se publicó en la edición aparecida «pel Nadal del 1946»—; la aprobación de 1955 es afirmación del autor, sin acta independiente localizada. Fuente central.

GRAN ENCICLOPÈDIA CATALANA, entrada «pessebrisme» (enciclopedia.cat). — Recurso web (estable). Aporta el dato de Moliné: «l'ús del guix d'escultor, emprat per primer cop per Antoni Moliné el 1912», técnica «coneguda amb el nom d'escola de Barcelona»; consultada el 23-X-2026. Precauciones: fuente terciaria sin aparato visible; no se le pide más que ese dato. Fuente de apoyo.

TOMÁS DE CELANO. Vita prima S. Francisci, XXX, 84-86 (Fuentes Franciscanas 468-470). — Fuente primaria (hagiografía, 1228-1229). Entra por la descripción del pesebre de Greccio (1223): la voluntad de Francisco de «ver con los ojos del cuerpo» y la misa celebrada sobre el pesebre — el apoyo documental de la distinción entre evocación devocional y representación por escenas—. Literal castellana, la de la catequesis de Francisco del 20-12-2023 (vatican.va); el latín, «corporeis oculis», en la edición de d'Alençon. Precauciones: texto hagiográfico — informa del hecho devocional, no es crónica notarial—. Fuente central de la Pista 3.

ALBERT I CORP, Esteve. El pessebre d'Engordany (Valls d'Andorra). Barcelona, Editorial Barcino, 1958 (Biblioteca Folklòrica Barcino, 16). — Libro testimonial del pesebre viviente andorrano, que el Comú d'Escaldes-Engordany cuenta desde 1955. Entra como el caso de pesebre viviente documentado en el entorno inmediato de Amades — la colección folclórica de Barcino—. Precauciones: el año 1955 procede del cincuentenario que el Comú celebró en 2005, no de un acta de la primera representación. Fuente de apoyo.

FEDERACIÓ DE PESSEBRES VIVENTS DE CATALUNYA (pessebresvivents.cat). — Recurso web (variable). Entra solo como prueba de que el formato tiene hoy federación propia en Cataluña; la federación no publica un recuento de sus pesebres. Fuente de apoyo.

El bloque de la «Bethelem Ban»: Wikipedia en español, «Belenismo» (revisiones 170996011, que contiene el pasaje, y 171039419, que lo retira) y catholic.net, «¿Qué es el belenismo?», que firma «Fuente: Wikipedia» — las dos caras de una cita circular—; frente a ellas, las fuentes primarias de British History Online: los Journals de Simonds D'Ewes para el Parlamento de 1601, las Acts and Ordinances of the Interregnum (1644, 1647) y el Journal of the House of Commons, vol. 7 (1652). — Entran como el expediente completo del mito: la frase sin fuente, su retirada razonada y los textos donde debería constar y no consta. Precauciones: el argumento del silencio se usa solo como ausencia de la evidencia esperable, con la carga de la prueba sobre quien afirma. Conjunto central de la sección del mecanismo.

DIÓCESIS DE JAÉN, «Belén de Cumbres» (diocesisdejaen.es, 21-XII-2020). — Recurso web institucional. Aporta el origen de los belenes de cumbres en Asturias y León en los años cuarenta y cincuenta. Fuente de apoyo.

MANET / Salon des Refusés (1863). — Episodio canónico de la historia del arte; entra como espejo del consenso corregido por la práctica viva. Fichas del Musée d'Orsay (Le Déjeuner sur l'herbe, RF 1668) y de la National Gallery of Art (Whistler, 1943.6.2). Fuente de apoyo.

Las notas siguientes localizan; no argumentan.


  1. Amades, El Pessebre, Aedos, Barcelona, 1959, p. 7 — la definición, cotejada contra el original catalán («…la representació plàstica i objectiva del naixement de Jesús mitjançant la disposició d'un país vist de manera panoràmica…»; escaneo del ejemplar de Emili Solé)—. La definición existe desde la edición de 1946: el propio pasaje la declara «publicada en l'obra El Pessebre, apareguda pel Nadal del 1946», y Garrut la cita como «Barcelona 1946, pàg. 7» (Viatge a l'entorn del meu pessebre, Selecta, 1957, p. 246). ↩ ↩ ↩

  2. La aprobación unánime, cotejada contra el original (p. 7): «En el segon Congrés pessebrista internacional celebrat a Roma l'any 1955 va ésser unànimement aprovada aquesta definició nostra». El congreso fue de la UN-FOE-PRAE, fundada en Barcelona en 1952 con el primer congreso (Gran Enciclopèdia Catalana, «pessebrisme»: «Barcelona organitzà el Primer Congrés Pessebrista Internacional el 1952 i fou fundada la Universalis…»). Actas o crónicas de época del congreso de Roma, no localizadas. ↩ ↩

  3. Gran Enciclopèdia Catalana, «pessebrisme» (enciclopedia.cat), consultada el 23-X-2026: «Cal remarcar que una de les causes de la difusió del pessebrisme contemporani ha estat l'ús del guix d'escultor, emprat per primer cop per Antoni Moliné el 1912, tècnica emprada avui arreu i que és coneguda amb el nom d'escola de Barcelona». ↩ ↩

  4. Puig i Roig, Josep M.ª, La construcció dels pessebres, Barcelona, Foment de Pietat (Publicacions de l'Associació de Pessebristes de Barcelona), 1933, p. 28: «el dels pessebres dits "artístics", que havem vist definits per alguns, que són els construïts segons totes les lleis de l'art, tècnica i perspectiva»; ejemplar de Emili Solé. ↩

  5. Buendía Ruiz, Luis, Construcción de nacimientos, Madrid, Ediciones Giner, 1957, p. 49: «Es un error muy frecuente calificar exclusivamente de artísticos a los Nacimientos construidos en forma de dioramas»; ejemplar de Emili Solé. ↩

  6. Puig i Roig, Josep M.ª, La construcció dels pessebres, Barcelona, Foment de Pietat, 1933, p. 30: «tant si són de suro i molsa, com de guix, com de paper, etc.»; p. 31: los pesebres «que alguns han definit ésser els construïts amb elements de la mateixa naturalesa: molsa, suro, greda, galzeran, etc.». Galzeran es el rusco, Ruscus aculeatus (DIEC2, «galzeran»; DLE, «rusco»). Fra Andreu de Palma de Mallorca, Manual del Pessebrista, 1927, cap. XI, p. 54, citando a Joaquim Renart (Anant a visitar pessebres, 1926): «el suro és dòcil i fa oblidar les rígides lleis de l'arquitectura». Ejemplares de Emili Solé. ↩

  7. Federació de Pessebres Vivents de Catalunya (pessebresvivents.cat), consultada el 23-X-2026. ↩

  8. Tomás de Celano, Vita prima, XXX, 84 (FF 468), citado por la catequesis del papa Francisco del 20-XII-2023, «El belén de Greccio, escuela de sobriedad y de alegría» (vatican.va, versión española, consultada el 23-X-2026). El latín: «utcumque corporeis oculis pervidere» (ed. d'Alençon, p. 86); véase el capítulo Hacer presente el recuerdo, nota 7. ↩

  9. Albert i Corp, Esteve, El pessebre d'Engordany (Valls d'Andorra), Barcelona, Editorial Barcino, 1958, 82 p. (Biblioteca Folklòrica Barcino, 16); Biblioteca de Catalunya, registro 991056525019706706. La fecha de 1955: el Comú d'Escaldes-Engordany publicó en 2005 50 anys del pessebre vivent a Engordany. La muerte de Amades: «Barcelona, 17 de gener de 1959» (Gran Enciclopèdia Catalana, «Joan Amades i Gelats»); la edición de Aedos lleva depósito legal B. 14161-1959. ↩

  10. Diócesis de Jaén, «Belén de Cumbres» (diocesisdejaen.es, 21-XII-2020, consultada el 23-X-2026): «El montaje del Belén de Cumbres comenzó en Asturias y León en la década de los años cuarenta y cincuenta». ↩

  11. Wikipedia en español, «Belenismo», revisión 170996011 (15-XII-2025), la última que contiene el pasaje; lo sostenía con una nota a catholic.net, consultada el 23-XII-2023. Lo retiró la revisión 171039419 (17-XII-2025), con este resumen: «He quitado la información relativa a un Bethelem Ban en Inglaterra que aplicaba pena de muerte a quien pusiera un belén. La única fuente es un artículo en español que, a su vez, no cita fuentes. No he encontrado en inglés ni una sola referencia a esta ley, es información falsa.» El pasaje había entrado en el artículo el 25-XII-2010 (revisión 42760799). ↩

  12. catholic.net, «¿Qué es el belenismo?» (es.catholic.net/op/articulos/55144/que-es-el-belenismo.html), consultado el 23-X-2026; la página firma «Por: Varios | Fuente: Wikipedia» y no da fecha. ↩

  13. Simonds D'Ewes, The Journals of All the Parliaments during the Reign of Queen Elizabeth (1682), sesión del 27 de octubre al 19 de diciembre de 1601, en British History Online (british-history.ac.uk/no-series/jrnl-parliament-eliz1): el subsidio, los pobres («a Committee was appointed to consider of the Statute for relief of the Poor», 5-XI) y los monopolios. Del diario propio de la Cámara de los Comunes no se conservan esos años. La ley de pobres es la 43 Eliz. I c. 2 (legislation.gov.uk). ↩

  14. C. H. Firth y R. S. Rait (eds.), Acts and Ordinances of the Interregnum, 1642-1660, Londres, 1911, en British History Online: ordenanza del 19-XII-1644 sobre el ayuno de «the Feast of the Nativity of Christ» (p. 580) y «An Ordinance for Abolishing of Festivals», 8-VI-1647 (p. 954). Journal of the House of Commons, vol. 7, pp. 234-235, 24-XII-1652: «Resolved, That no Observation shall be had on the 25th Day of December, commonly called Christmas Day». Consultado el 23-X-2026. ↩

  15. Musée d'Orsay, Le Déjeuner sur l'herbe, RF 1668: «Rejetée par le jury du Salon de 1863, cette oeuvre est exposée par Manet sous le titre Le Bain au “Salon des Refusés” accordé cette année là par Napoléon III. Elle en constitua la principale attraction, objet de moqueries et source de scandale». Whistler: National Gallery of Art, Washington, 1943.6.2 («Salon des Refusés… 1863, no. 596»). Pissarro: Kunstmuseum Basel, cronología de la exposición Camille Pissarro. L'atelier de la modernité. La nota del Moniteur del 24-IV-1863 atribuye la decisión a las «nombreuses réclamations» de los artistas. Consultado el 23-X-2026. ↩